Pedagogía y didáctica en el mundo de las gallinas

María Barrera de Aragón

Tengo la enorme fortuna de vivir en una casa rural. Este pequeño espacio en la superficie terrestre, lo hemos convertido es un territorio amigable para los animales. Tenemos varias gallinas y gallos, dos perritas labrador (Tora y Dana) y una gatica criolla y multitud de aves silvestres como torcazas, canarios silvestres, azulejos, petirrojos, y muchos más típicos de la región.

La gatica que llamamos Tobita, apareció siendo bebé en la portada, la adoptamos y desde ese día recibe el mismo tratamiento que las perritas. Es una gatica muy simpática y por demás, bastante pilla se la monta a las perritas, una de ellas no le brinda ni la menor atención, a pesar que Tobita le pasa la cola por la cara, le salta encima, le agarra la cola. Para Tora es como si la minina no existiera, Dana le responde y le pega sustos, que la gatica subestima, sabe que no le hará nada. Alcanzamos a tener unas quinientas torcazas que aquí encontraron un buen vividero. Tobita se ha encargado del control natal de las torcazas y de los ratones, como una buena felina.

Las gallinas y los gallos no los tenemos para el consumo, nacen y mueren de acuerdo con su ciclo vital; al fenecer los enterramos, nos sentimos incapaces de prepararlos como alimento.

En días pasados nacieron diez pollitos, fue una alegría enorme, el nacimiento es un acto de amor, de fe en el futuro y de esperanza de un mundo mejor. Creo que son afortunados, porque aquí tienen un modus vivendi tranquilo, en donde se les trata con respecto.  Durante el día recorren a su antojo todo el terreno.  No tenemos las aves de corral enjauladas, ellas mismas por la noche buscan los gallineros para dormir o los sitios que han colonizado, les cerramos las puertas para protegerlos de las comadrejas y las chuchas, que ya han atacado y hecho presa de consumo a varias de las aves.

Mucho se ha hablado de la mamá gallina, de su inteligencia, otros hablan de su sabor en un plato de sancocho.

Voy a hablar de la gallina como madre, como pedagoga y didacta, es hermoso verla con sus crías, a lo largo del día les da clases de cómo escarbar en la tierra, sortear obstáculos, también les da lapsos para el descanso. Se echa en tierra y los pollitos se meten bajo sus alas y reposan un buen rato. Luego continúa con la clase. Digo que es una buena maestra, porque enseña con el ejemplo además con el sonido, con diferentes gorjeos se hace entender de su camada. Los pollitos son buenos aprendices, no se desmarcan de la madre ni un ápice, corren tras ella y asimilan las enseñanzas, repiten lo que ven y conversan sin descanso.

Durante el tiempo de la cría y el levante de la camada es respetada por las otras aves de corral, especialmente por los gallos que no tratan de pisarla.

Asimismo la gallina madre está alerta de defenderlos de cualquier peligro que note se cierne sobre ellos. Al llegar Tobita, temimos que acabará con las crías de las gallinas. Cuando la primera gallina tuvo sus crías, Tobita se puso al acecho esperando a dar el zarpazo, la gallina se dio cuenta, se encrespó y llenando su plumaje de aire alcanzó a casi duplicar su tamaño, metió un pique como un auto de fórmula uno y se abalanzó contra la gatica, la cual se asustó tanto que resultó trepada a un árbol, desde ese día jamás volvió ni a mirar una cría de gallina. Esta exuberante región, del Valle del Cauca colombiano, cuenta con muchas águilas pequeñas, aves de rapiña del tamaño de una garza, que buscan presas como alimento, como los pollitos. Cuando las gallinas y las torcazas las detectan empieza un gorjeo y todos tratan de cubrirse. La gallina así mismo, se echa en tierra y protege a sus “niños”.

El período de formación de los pollitos dura aproximadamente dos meses. Luego los abandona, por más de que los pollitos la busquen y la sigan, ella se esconde; si la encuentran los lanza lejos y los picotea. Esto se constituye en una buena reflexión para los humanos que no queremos soltar a nuestros hijos. Ya la gallina está lista para compartir con el resto de las aves y satisfacer a los gallos. No entra en calor inmediatamente, el proceso de recuperación de la cría dura varios meses.

Es lo poco que podemos hacer contra el maltrato animal. Cuando publican videos que muestran la crueldad hacia los animales por parte de los humanos, no hay modo de expresar la enorme desolación que se siente, total uno hace lo que está al alcance de sus posibilidades para no fomentar ese macro-desorden ético y moral.


Autor de los videos Iván Vladimir Aragón Medina