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La poética del espacio de la casa en Gastón Bachelard

María del Amparo Barrera

Adentrarse en las lecturas de Gastón Bachelard de corte estético y psicológico es bien arriesgado, pero es un gusto intelectual que no tiene límites. Acompáñenme en este viaje. Sean mis compañeros de aventura.

Gastón Bachelard, filósofo de la ciencia, epistemólogo, profesor universitario estudioso de los problemas de la enseñanza y del aprendizaje de las ciencias naturales, campo en el que tiene sus obras más famosas, y que hemos estudiado profesores de ciencias para cualificarnos en estos procesos y hacer de la docencia un modo de vida apasionante. De estas obras, podemos citar “La formación del espíritu científico”, “Epistemología”, “El Compromiso Racionalista”. Sin embargo, Bachelard, tuvo intereses intelectuales en el campo de la estética y el arte. Su obra “El derecho de soñar” , se mueve en el arte, la pintura, el grabado, la poesía … En la obra “La poética del espacio”[1] analiza la imagen en la poesía, la psicología y ofrece la poesía como una imagen interior “En una imagen poética el alma dice su presencia” (p. 13).

Bachelard, afirma que, para hablar de la imagen poética, dejó de lado su pensamiento científico, puesto que la imagen en la fenomenología[2] de la ciencia es un evento completamente independiente de la imagen de la poesía fenomenológica: “se trata de poner fenomenológicamente a imágenes no vividas, a imágenes que la vida nos prepara y que el poeta crea” (p. 22). La clave está en las imágenes de la intimidad, y por ello se pregunta Bachelard: ¿qué es más íntimo que la casa? Así surge la poética de la casa, como una primera aproximación a la poética del espacio.

La casa

Fotografía de Iván Vladimir Aragón

Para adentrarnos en los valores de la intimidad del espacio interior. Bachelard propone la casa. La casa que habitamos o la que soñamos habitar, la casa de la infancia, la de las diferentes etapas de la vida, así recibimos en el espacio una cantidad de imágenes dispersas que la imaginación aumenta. No se debe considerar la casa como un objeto, se la debe mirar fenomelógicamente, porque es nuestro sitio en el mundo. Es nuestro orden, así “nos preguntamos cuál es el beneficio más precioso de la casa diríamos: la casa alberga el ensueño, la casa protege al soñador, la casa nos permite soñar en paz” (p. 36¨).

Al albergar la casa el ensueño, cuando la rememoramos ese ensueño crea más ensueños, es el espacio de los sueños y los ensueños, es el espacio hecho poética. Las casas que hemos habitado son imperecederas y por asociación de ideas siempre volvemos a ellas en cualquier momento de la vida.

No obstante, la primera casa que evocamos se convierte en la casa madre, la casa protectora que sostiene al infante en sus brazos, que es sinónimo de calidez, así se llega al albergue de los recuerdos: la casa. La casa del ensueño es vertical, donde se oponen el tejado y el sótano. El tejado es sinónimo de protección, nos cuida del agua y del sol, los tejados varían de acuerdo con la situación geográfica de la casa y representan, para el soñador un ensueño, porque se puede soñar y soñar despierto, ya que está protegido. ¿Qué hay más seguro en un día de tormenta que estar en la casa, disfrutando de un café caliente que se anida entre las manos?

Así la casa madre nos lleva desde el sótano a la guardilla, pasado por la zona social, es en esta última donde pasamos la mayor parte del tiempo. El desván, al decir de hoy, es la zona de conford, es el presente, es la seguridad, ahí están las escaleras que se suben y se bajan de manera segura y ágil, son las escaleras que van a las habitaciones, donde el ensueño y el sueño se mezclan en el espacio íntimo del vivir. De la zona social parten escaleras, las que bajan al sótano -siempre bajan- y la escalera que sube y siempre sube, es la que nos lleva a la guardilla. La guardilla y el sótano son los elementos para analizar a profundidad la verticalidad de la casa; que a la vez es el eje para fenomenología de la imaginación.

Decimos que las escaleras que bajan al sótano bajan y siempre bajan porque nos llevan a esas zonas más oscuras generadoras de miedo al ensueño, es en el sótano donde guardamos nuestros miedos y temores mas intensos u oscuros, de ahí que tratamos de no bajar.

El sótano, se acepta enumerando sus bondades: guardan los muebles viejos, las cosas que sobran, pero por nostalgia no se echan a la basura, los adornos de navidad que se utilizan al final de cada año y durante este tiempo duermen en el sótano esperando subir las escaleras y llegar a la zona social. El sótano es la parte más oscura y desordenada de la casa. Cuando se tiene que bajar se piensa más de una vez, para tomar aliento. Desde el punto de vista fenomenológico del espíritu es el sitio donde se almacen los más turbios recuerdos, los que queremos olvidar pero que siempre retornan, Bachelard nos dice: “soñando en él, nos acercamos a la irracionalidad de lo profundo” (p. 49).

Cuando subimos a la guardilla no queremos bajar, allí el ensueño se hace vida, porque es el sitio donde compartíamos nuestras soledades y nuestros sueños despiertos, nos podía parecer pequeña y estrecha, ahora en la intimidad del ensueño es “pequeñay grande, fresca y cálida, siempre consoladora” (p. 40).

¿Dónde queda el tiempo en las imágenes de la intimidad?

Fotografía de Iván Vladimir Aragón

Desde el punto de vista de la localización de los recuerdos, es en la casa donde se albergan, desde el psicoanálisis se debe internar en este mundo del sueño y del ensueño, a este tipo de análisis auxiliar del psicoanálisis Bachelard lo denomina topoanálisis. “el topoanálisis sería, pues, el estudio psicológico de los parajes de nuestra vida íntima” (p. 38). Si los recuerdos se albergan en la casa, no se dan en el tiempo, son fijaciones en espacio; de este modo el “espacio lo es todo, porque el tiempo no anima la memoria. La memoria – ¡cosa extraña! – no registra la duración concreta” (p. 39), no se puede revivir intervalos abolidos. Solo son pensables en un tiempo abstracto, sin espesor. Bachelard es claro al afirmar que localizar un recuerdo en el tiempo es parte de la biografía o del historiador. La intimidad de las imágenes es atemporal, solo viven en el espacio, tampoco es necesario que sean exactas, solo que se den en nuestro espacio interior.

La casa de la infancia o la casa en que más hemos vivido, nos genera gestos, actitudes y aptitudes, porque la casa se lee, se lee un espacio y nos trivializa los gestos. Quién no ha vivido la experiencia en un cambio de morada e intituivamente va a prender un foco y la mano se desplaza hacía el interior de la estancia, como en la “casa madre”, y en esta nueva morada el interruptor está afuera, de dónde nace esta acción, del tiempo o del topoanálisis, del paraje de nuestra vida íntima que está vivo en el ensueño del recuerdo. Así es como en esta casa madre hemos aprendido a jerarquizar las funciones de lo que es el habitar y es lo que nos permite hubicarnos en cualquier otra estancia, porque son variaciones del tema fundamental que es el habitar: “no se olvida la casa inolvidable” (p. 45).

A modo de conclusión

Esta careta de Bachelard, es absolutamente deconstructivista, porque en la intimidad del espacio interior, no hay cabida a la lógica, no hay tiempo, a través de la lectura de mi espacio interior entro a mi propio mundo onírico; cuando Bachelard habla de su habitación de la infancia, su descripción queda en suspenso, para que el lector entre a su propia habitación de la infancia y viva el ensueño de sus propios recuerdos. Es poesía hecha carne en las cuartillas de la Poética del Espacio.

Continuará…


[1] Las citas corresponden a la obra La Poética del espacio. Bachelard, G., La poética del Espacio.Fondo de Cultura Económica, Santafé de Bogotá 1993.

[2] La fenomenología- es decir la consideración del surgir de la imagen en una conciencia individual- [p-10]

El misterioso encanto de la entropía: La flecha del tiempo

María Barrera

Físico - Universidad Nacional de Colombia
Magíster en Filosofía -Pontificia Universidad Javeriana

Introducción

Un concepto fascinante en Física es la Entropía. La presente reflexión la ubico en el marco conceptual de la Física Clásica o Física Newtoniana.

Desde la física es posible hablar de la muerte de un organismo biológico y/o del universo, del orden y del desorden, de la economía al determinar el costo beneficio de un sistema, asimismo la física pudo prever los problemas que genera el cambio climático. Veamos estos problemas desde la entropía.

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Nicolas Léonard Sadi Carnot

Como todos los constructos físicos su construcción, a la fecha, lleva más de tres siglos y lo que va del Siglo XXI. Empezó de una manera muy tímida con los trabajos de Sadi Carnot sobre el calor, quien pensaba que era un fluido, lo cual fue desvirtuado y se redefinió como la agitación microscópica de las moléculas. La importancia de conceptuar el calor fue el gran avance para las máquinas de vapor y otras aplicaciones para hacer transformaciones de energía. En 1824 Carnot publicó Reflexiones sobre la fuerza motriz del fuego, donde se cuestiona ¿Cuál es el máximo beneficio de una máquina? Según sus apreciaciones afirma que el calor no se transforma en trabajo, sino más bien el flujo del calor de un cuerpo caliente a uno frío se puede utilizar para realizar un trabajo.

Cuando llegamos a flujo del calor, estamos entrando en materia, el flujo del calor tiene una peculiaridad única, este se da de los cuerpos calientes a los cuerpos fríos, se requiere una diferencia de temperatura. El calor espontáneamente solo fluye de lo caliente a lo frío, hasta que se igualan las temperaturas, cesando el flujo del calor, perdiéndose así la posibilidad de realizar trabajo mecánico, y la energía se ha disipado.

El físico alemán Rudolf Clausius en 1865, introdujo el concepto de entropía, representada por la letra S en función del calor transferido de un cuerpo a otro, que aumenta o permanece igual, pero en los procesos aislados no disminuye nunca, en lenguaje matemático esto es:

                                                                                 △S ≥ 0

 

Que se lee Delta de S es mayor o igual a cero. Expresión que se conoce como Segunda Ley de la termodinámica. Es más Clausius formuló las dos leyes de la termodinámica:

  • La energía del Universo es constante.
  • La entropía del Universo tiende[1] a un máximo.

La segunda ley, es lo que conocemos como la flecha del tiempo, apunta del pasado al futuro. El futuro lo tenemos cuando la entropía del Universo sea máxima. Como bien, lo dice Gerald Holton: “Esta afirmación deja de ser una trivialidad si reconocemos que no está asociada a las leyes del movimiento de Newton” [2]

 

El misterioso encanto de la entropía: La flecha del tiempo

Los físicos y los filósofos llevan siglos y siglos preguntándose qué es el tiempo. Hablar del tiempo es un diálogo interdisciplinario, la ciencia, la filosofía, el sentido común, en general la vida se cuestiona por el tiempo. Desde la física, tenemos que nuestras variables, tienen por sustrato que varían en el tiempo. Hablar de la flecha del tiempo es diferenciar el pasado del presente, es preguntarnos cuando un fenómeno es del pasado o se da en el presente, las ecuaciones no nos ayudan a dirimir esta inquietud son indistinguibles para tal efecto. No obstante, la ecuación Delta S “es la ecuación de la flecha del tiempo.”[3] “Es la única ecuación de la física fundamental que conoce la diferencia entre pasado y futuro, la única que nos habla del fluir del tiempo. En esta inusual ecuación se oculta todo un mundo”[4] (La cursiva es mía).

Cómo se entiende esto: si vemos rodar una pelota y esta se detiene, de inmediato distinguimos el pasado del presente, en el pasado la pelota mediante un tipo de energía entró en movimiento. La pelota se detuvo por el rozamiento y ese efecto generó calor. Ese calor se disipa en el aire y no es posible recuperarlo. Se podría afirmar que solo donde hay calor se puede diferenciar el pasado del presente. No obstante, una cosa es la flecha del tiempo y otra el tiempo. El tiempo fluye en el flujo del tiempo, bien sea que lo captemos o esté traslapado en la física newtoniana. No tiene una unicidad, existen tanto tiempos como fenómenos hay, el tiempo es un tipo de ordenamiento, para los eventos físicos. El conjunto de todos los tiempos es el tiempo.

 

La muerte y la entropía

Interesante el debate sobre la muerte térmica del Universo, en el año 1854, Von Helmholt, cayó en la cuenta que con el fluir del tiempo se llegaría al enfriamiento del Universo, toda la energía se transformaría en calor a temperatura constante y con ello el cese de todo tipo de interacciones y el Universo quedaría en reposo, esto se denominó la muerte térmica del Universo,  con los postulados y avances de la física moderna, se ha revaluado un poco está teoría (esto será tema de otra reflexión). Lo importante de esta idea, que tiene mucho contenido de verdad es el hecho del concepto muerte asociada a la igualdad de temperaturas.

Por extensión y desde la entropía se puede entender la muerte de un organismo biológico como el estado en el cual el organismo no puede intercambiar calor, porque alcanzó el equilibrio térmico con el medio ambiente. No es que los muertos estén fríos, están a temperatura ambiente y los vivos a una temperatura promedio de 36,5 ℃ , y lo que se experimenta es el flujo del calor   hacia el cadáver. Del mismo modo como el Universo queda en reposo, el organismo vivo queda asimismo en reposo.  En el fluir del tiempo, se empieza un aumento de entropía con la descomposición del organismo.

 

La sociedad y la entropía

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La minería ilegal de oro en Colombia se niega a morir. Revista Portafolio

Henry Adams, (1838-1918) historiador norteamericano en su obra más conocida de los últimos años de su vida fue Carta a los profesores americanos de historia (Letter to American Teachers of History, 1910), en donde expone la teoría por la cual el primer principio del “impulso” histórico es la segunda ley de la termodinámica: la ley de la dispersión de la energía.[5] En este escrito (1910) considera que si los historiadores fueran conscientes deberían no ignorar los últimos resultados de la física en los cuales la sociedad humana como el Universo debe terminar en degradación y muerte. Adams encontró, en su época muchos ejemplos para confirmar que la raza humana iba de mal en peor. Qué tan lejos están estos análisis de Adams de la época actual, donde corremos hacia la destrucción del planeta con el cambio climático, las fumigaciones con productos cancerígenos, la masacre de las abejas, la extracción del petróleo por el fracking, la contaminación de los ríos por la minería con mercurio, y demás macro problemas éticos, donde prima es el enriquecimiento de unos pocos ciudadanos del mundo. Adams fue un visionario, tuvo la capacidad de ver más allá de su época. Puede que muchos de sus análisis no sean exactos pero las conclusiones sirven para continuar con la reflexión.

 

Orden y desorden

El hilo conductor de los ejemplos anteriores es el desorden. El aumento de la entropía implica desorden, un ejemplo bien simple: cuando un profesor está en clase hay relativo orden en el aula, si por algún motivo el profesor sale, cuando vuelve al salón, la probabilidad de que los estudiantes estén en la misma situación de cuando el salió es casi nula, en ese momento el aula es un desorden. El profesor es una fuerza externa que constriñe al sistema estudiantes, y los mantiene en orden al salir el sistema evoluciona hacia la máxima entropía o máximo desorden.

No obstante para hablar de desorden en el sentido de entropía debemos salir del marco conceptual de la física newtoniana y entrar a la física probabilista de muchas moléculas. En el ejemplo del aula de clase  el número de partículas (estudiantes) es muy pequeño, y sin embargo se cumple.


Notas

[1] Tiende, es una palabra de corte animista, que generó muchas especulaciones en la historia de la física.

[2] Holton, pag. 424

[3] Rovelli,  El orden del tiempo. Editorial Anagrama, Barcelona 2018, pag. 27

[4] Ibid, pag. 27

[5] Tomado de Biografías y Vidas.

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/adams_henry.htm

 

 

La política, la objetividad y las teorías de las ciencias naturales y sociales

 

Caminante…‏ @arman075 11 jul. 

En respuesta a @GuillermHerrers @FedericoMR24 @VickyDavilaH ‪@AlvaroUribeVel @FiscaliaCol

Ósea que por que Uribe esta siendo investigado hay que dejar entrar a quién esta comprobado es narcoguerrillero creó que no están siendo objetivos y con eso no digo que Uribe sea santo pero aún sigue siendo la persona que mayor cantidad de adeptos



‎@Madelampa
 El anterior trino es textual, así lo publicó su autor. Tanto la manera como está escrito, como su contenido, me motivan a la siguiente reflexión. Me centraré en “con eso no digo que Uribe sea santo, pero aún sigue siendo la persona que mayor cantidad de adeptos”.

La historia de la ciencia natural, en especial de la física, es un laboratorio epistemológico, que nos muestra los fracasos y los éxitos del intelecto humano. A lo largo de la construcción del conocimiento científico, se han dado varios paradigmas para explicar los fenómenos naturales y el modo de mirar e interrogar a la naturaleza. Grosso modo hemos pasado por varios modelos; por ejemplo, durante muchos años se creyó que la Tierra era plana, esto lo creía todos las personas que estaban en el mismo lugar geográfico, no había nada para poner en tela de juicio este visión proporcionada por los sentidos. ¿Es cierto? ¿La Tierra es plana?

Dando un salto enorme, llegamos a la Física Newtoniana, una de las teorías de la física más leídas y puesta bajo condiciones experimentales. Lo anterior es una de las características más importantes de la física. El poder, bajo las mismas condiciones experimentales, repetir el experimento y obtener los mismos resultados. Más aún, Einstein, superó esta visión cuando postuló la Teoría de la Relatividad, la más “escondida” a los sentidos, en la Teoría de la Relatividad hay que ir contra los sentidos. Cuando Einstein  hizo su formulación teórica de la Teoría de la Relatividad, propuso el experimento que podría falsarla o comprobarla en términos popperianos. Experimento que se llevó a cabo años después. Traigo a colación la teoría einsteniana, porque está invalidó conceptos básicos de la física newtoniana; como son el espacio y el tiempo absolutos.

Este corto paréntesis, nos lleva directamente a “La metodología de los programas de la investigación científica” de Imre Lakatos. Quién a partir de los problemas de demarcación de la ciencia, afirma “Muchos filósofos han intentado solucionar el problema de la demarcación en los términos siguientes: un enunciado constituye conocimiento si cree en él con suficiente convicción, un número suficientemente elevado de personas”.

Ahora bien, si el señor que menciona el amigo en el trino, tiene muchos “adeptos” (yo diría adictos), no es una prueba fehaciente que lo que dice, hace, o piensa sea la correcto. Lakatos también afirma: “Realmente lo que caracteriza la conducta científica es un cierto escepticismo incluso con relación a nuestras teorías más estimadas”. Asimismo, podríamos extender lo anterior afirmando que lo que caracteriza a una mente racional es; con respecto a nuestra cosmovisión social y política, una toma de conciencia crítica frente a los hechos sociales y políticos; en otras palabras tener movilidad conceptual, y captar la esencia de los hechos que nos llegan como dardos directos a la razón.

Se dirá que lo dicho anteriormente es válido sólo para las ciencias naturales, pero en las ciencias sociales hay un tipo de epistemología que establece las diferencias entre objetividad/subjetividad. ¿Qué es lo objetivo en este caso? Qué está siendo investigado, o qué la objetividad se vuelve subjetiva cuando no hay justicia por la corrupción, cuando se tiene maniatada la justicia por elementos denominados en Colombia “cartel de la Toga”, en Derecho para juzgar hay reglas, hay un “metro” o aparato de medida denominado: Constitución Política de Colombia”, la cual se enraíza o se lleva al concreto en leyes y decretos. ¿Qué es más repudiable ser un narcoparamilitar o ser un guerrillero, dónde está el metro para medir? ¿Qué apenas está siendo investigado? Si, se habla de 300 investigaciones en curso, me pregunto ¿Qué es lo subjetivo y qué es lo objetivo? Subjetivo es hacer juicios de valor para afirmar que es peor o mejor, depende de quien lo diga y del cómo le ha ido durante el conflicto; objetivo es mira el problema como dos caras de un mismo problema al cual hay que buscarle solución, dentro de una concepción de patria en donde todos podemos ser artífices de la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas; tener presente el norte, no más guerra fratricida.

POPPER Y LAS TEORIAS CIENTIFICAS

Por María Barrera de Aragón.
Pontificia Universidad Javeriana
Bogotá, Colombia.

 

Uno de los personajes más interesantes del siglo XX es, sin lugar a dudas, Karl Popper. Su vida estuvo ligada a los dramas del siglo: las revoluciones científicas de la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica y la Segunda Guerra Mundial. Los primeros marcaron profundamente se vida intelectual. De otra parte sometió a la crítica las teorías sociales de varios autores, entre ellos las de Marx y Hegel, acusándolas de historicistas y fatalistas y propuso a tesis de que no hay determinismo en la historia como tampoco lo hay en la ciencia natural. Popper vislumbró estas ideas a partir del cisma que en la física ocasionó la Teoría de la Relatividad de Einstein.
La física alcanzó un alto grado de madurez y desarrollo a finales del siglo XIX y principios del XX a tal punto que llegó a afirmarse: 1) Científico es lo explicable en términos de la física newtoniana; 2) El objetivo principal de los físicos es mejorar los instrumentos de medida para cuantificar mejor los fenómenos. Estas ideas y algunas implicaciones de la física newtoniana generaron una visión determinista del mundo. En consonancia con ello, el Universo marchaba como excelente mecanismo de relojería. Las implicaciones más duras de esta cosmovisión eran el concepto de verdad que se imputaban a las construcciones científicas. La “verdad” se “medía” por las implicaciones en tecnociencia y los desarrollos de las otras ciencias cuando se mediaban por el “estilo newtoniano”. Da ahí que la promulgación de la Teoría de la Relatividad en 1905, y su posterior aceptación fueran el detonante de una nueva manera de mirar el mundo y, un semillero de ideas y corrientes. En el seno de la cultura como un todo se empezó a gestar el llamado “relativismo” que impregnó poco a poco la actividades de lo humano. El cisma que generó en la física clásica la Teoría de la Relatividad se debió a varios hechos: a) Algunos de los principios fundamentales, que se habían aceptado como verdaderos durante casi dos siglos fueron revaluados; b) La física relativista era un sistema explicativo con poder explicativo y predictivo. Lo anterior aclara, entre otras cosas, porqué la física clásica quedó como un caso límite de la física relativista.
Tres ideas básicas.
No es de extrañar que la irrupción de la Teoría de la Relatividad de Einstein despertara en un intelectual de la talla de Popper inquietudes que se reflejaron en su obra. Por un lado intuye cuál es la forma lógica de las producciones científicas, y por el otro analiza hasta las últimas consecuencias el tipo de verdad que subyace en la ciencia “dura” de la física, Popper se apoya en tres ideas fundamentales: 1) El tiempo de permanencia de una Teoría, como modelo explicativo, no es un indicativo de que la teoría sea verdadera de modo absoluto; 2) Las teorías son aproximaciones sucesivas a las explicaciones cada vez más coherentes con los fenómenos observados; 3) El número de corroboraciones de una teoría no excluye el hecho de que es dable encontrar experimentos o casos que la falsean.
Popper no fue un filósofo de búsqueda de esencias. Su propuesta se orientó y se encaminó por la filosofía de la ciencia. Tuvo la claridad suficiente para separar dos problemas diferentes: 1) El acto de concebir o inventar una teoría; y 2) El soporte lógico formal del conocimiento científico como un cuerpo de teorías. En la obra Lógica de la Investigación Científica aborda estos problemas. Respecto del primero afirma que pertenece a la psicología y no a la filosofía ni al conocimiento, pues “el cómo se le ocurre una idea nueva a una persona -ya sea un tema musical, un conflicto dramático o una teoría científica- puede expresarse diciendo que todo descubrimiento contiene un elemento irracional o una intuición creadora en el sentido de Bergson”. Para el segundo problema. Popper sostiene que una teoría es científica cuando las proposiciones que la expresan pueden ser falseables o refutables. Es decir, una teoría es digna de tenerse en cuenta, cuando siendo refutable resiste todos los esfuerzos críticos de la refutación y debe temporalmente ser creída.
¿Todos los cisnes son negros?
Para Popper el punto arquimédico de la lógica científica es la falsación. Esta forma lógica surge de la intelección de que las leyes universales de la ciencia (p.e. la física) son enunciados estrictamente universales y por ende metafísicos en el sentido de que es humanamente imposible diseñar pruebas experimentales para un enunciado estrictamente universal. Esta propiedad implica, además, que las teorías científicas no son el resultado de procesos de inducción. La falsación entra a jugar un papel determinante cuando es viable postular un enunciado existencial de carácter particular. Por ejemplo el enunciado universal de que “todos los cisnes son negros”, es automáticamente falseado por el enunciado existencial “hay un cisne blanco en…”. Este último enunciado que denota existencia espacio-temporal, falsea el enunciado estrictamente universal.
Estas ideas impregnaron toda la obra de Popper. Tolerancia y responsabilidad es un llamado a los intelectuales para que tomen conciencia del deber y poder que tienen frente a la humanidad. Allí afirma: “Nosotros los intelectuales desde hace milenios hemos ocasionado los más horribles daños. La matanza en nombre de una idea, de un precepto, de una teoría: esa es nuestra obra, nuestro descubrimiento”. Popper critica el relativismo, la versión infantil de la Relatividad que impregna a la sociedad moderna y afirma: “Esta postura conduce a la tesis de que todas las tesis intelectuales son más o menos justificables. Todo está permitido. Por eso la tesis del relativismo frecuentemente conduce a la anarquía, a la ausencia de legalidad y, así, al dominio de la fuerza”. Estas ideas se imbrican con la falsación y dan lugar a unos principios mínimos para cualquier discusión racional de la vida en comunidad que expone en su libro Sociedad abierta, universo abierto:
“1. El principio de falibilidad: quizá yo no tenga razón, y quizá tú la tengas. Pero también podemos estar equivocados los dos.
2. El principio de la discusión racional: queremos intentar ponderar de la forma más impersonal posible nuestras razones en favor y en contra de una determinada y criticable teoría.
3. El principio de la aproximación a la verdad: a través de una discusión imparcial nos acercamos casi siempre más a la verdad y llegamos a un mejor entendimiento, incluso cuando no alcanzamos un acuerdo”.
Hacia la tolerancia
Definidos así, estos principios son totalizadores, pues a la vez que serían los parámetros para la construcción de teorías, representan unos acuerdos mínimos si se quiere construir una ética de convivencia. Realmente lo que Popper nos mostró es una base de la ciencia natural con principios éticos. La búsqueda de la verdad como una aproximación sucesiva, la honradez intelectual y la idea de falibilidad son elementos que necesariamente nos conducen a una actitud de autocrítica y de tolerancia porque a través de esas características debemos ser conscientes de las limitaciones que tenemos frente al Universo Abierto.

Artículo publicado en el Magazín Dominical, diario EL ESPECTADOR Agosto 29 de 1999, p. 5
Bogotá, Colombia.